La asombrosa uña de gato

Los curanderos del Amazonas afirman que esta pequeña liana es una excelente ayuda para aliviar problemas intestinales. Pero también ofrece otros beneficios.

La uña de gato o liana del Perú forma parte de la familia de las rubiáceas, como también ocurre con el cafeto, la quina, la asperilla olorosa o la rubia roja. Su nombre se debe a los tallos de la planta, que tienen pequeñas zarpas curvadas que recuerdan a las de los gatos. Es una planta originaria de Perú, Panamá, Costa Rica, Colom­bia y Ecuador

En 1926, el naturalista alemán Arturo Brell llegó a Perú para estudiar su flora. Al preguntar a un curandero local por un remedio para su reumatismo, éste le aconsejó decocciones de una liana llamada uña de gato. Rápidamente le desaparecieron los dolores. Así es como descubrió que esta planta es considerada sagrada por las tribus locales, en especial el pueblo ashánin-ca. Para ellos, la uña de gato mejora tanto el cuerpo como el alma y cura numerosas enfermedades.a uña de gato o liana del Perú forma parte de la familia de las rubiáceas, como también ocurre con el cafeto, la quina, la asperilla olorosa o la rubia roja. Su nombre se debe a los tallos de la planta, que tienen pequeñas zarpas curvadas que recuerdan a las de los gatos. Es una planta originaria de Perú, Panamá, Costa Rica, Colom­bia y Ecuador.

Convencido de sus propiedades, Brell aconsejaría más tarde que la tomara a un colono alemán aque­jado de cáncer de pulmón en fase terminal. Un año más tarde ¡ya noquedaría ni rastro del cáncer! ¿Esa curación estaba ligada solamente a la uña de gato? Es imposible con­firmarlo, pero esta historia llevaría más tarde a otros científicos, en la década de 1970, a estudiar la plan­ta. Así es como surgió el gran entu­siasmo por la liana del Perú.

EL FRENESÍ DE LA DÉCADA DE 1990

El descubrimiento de propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunoestimulantes en la uña de gato abrió nuevas perspectivas en el terreno del cáncer, el sida y algunas enfermedades degenerativas como el alzhéimer. Los análisis fisicoquímicos revelaron que contiene una multitud de componentes con importantes vir­tudes terapéuticas: flavonoides, taninos, glucósidos y al menos diecisiete alcaloides. Entre los alcaloides que se extraen de la planta destacan, por ejemplo, la quinina o la morfina.

En investigaciones más recientes se han identificado otras sustan­cias activas como los esteres (surgi­das por la reacción entre un ácido y un alcohol) de ácidos químicos que son favorables para la inmuni­dad y la lucha contra el cáncer>/ií!l)(9l Apoyándose en todos estos descu­brimientos, se empezó a aconsejar la uña de gato en numerosos pro­blemas inflamatorios como los reu­matismos, la poliartritis reumatoide o las inflamaciones digestivas, así como para luchar contra el cáncer, el sida o sencillamente para reforzar la inmunidad.

Visto en perspectiva, se puede de­cir que la uña de gato tuvo un éxito efímero que rápidamente dio paso a nuevas modas en plantas exóti­cas. Pero ¿no se nos habrá escapa­do algo?

¿Y SI ESCUCHÁRAMOS A LOS CURANDEROS?

Los curanderos del Amazonas son capaces de diferenciar una liana de otra según su contenido de princi­pios activos sin recurrir a ninguna herramienta tecnológica, lo que da prueba de su gran conocimiento. Si les escucháramos un poco más, sa­bríamos que aprecian la uña de gato sobre todo por sus beneficios sobre el intestino.

Y es que se trata de una planta tónica de la mucosa intestinal que estimula el tránsito, devuelve el equilibrio a la flora y disminuye las inflamaciones. Su gran poder antioxidante es eficaz en la lucha contra los efectos de la inflamación, en especial la produc­ción de radicales libres que destru­yen las membranas celulares y alte­ran el ADN. Por todo esto podemos afirmar que la uña de gato es una planta increíblemente útil.

PARA LOS MALES DE LA ALIMENTACIÓN ACTUAL

Numerosos estudios, entre ellos el del doctor Seignalet, han demostrado que la alimentación moderna, dema­siado rica en lácteos, gluten, azúcar industrial y productos cárnicos, daña el intestino. Esto implica un desequi­librio e$ la flora intestinal (microbio-ta), una hiperpermeabilidad de lamucosa y, sobre todo, inflamaciones y sus consecuencias sobre el ADN. Estas alteraciones son el origen de muchas enfermedades.

La uña de gato actúa sobre todos los problemas inflamatorios que afectan directamente al intestino: la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el síndrome del colon irritable o la diverticulitis. Disminuye de manera eficaz la inflamación y frena la de­gradación celular que generan estas enfermedades. Si también intervie­ne en el sistema inmunitario es qui­zá porque este proceso se desarrolla en gran medida en el intestino. Así pues, el intestino es el origen de la mayoría de las enfermedades que afectan a la inmunidad del organis­mo: infecciones reincidentes, cán­cer, sida o la enfermedad de Lyme.

Recientes investigaciones podrían abrir nuevas posibilidades curati­vas para la liana del Perú, ya que al parecer actúa sobre enfermedades neurológicas como el párkinson’10 o el alzhéimer’12‘.

EN LA PRÁCTICA…

Puede encontrar la uña de gato en grageas o en polvo, en forma natural o en extracto estandarizado y ocasio­nalmente en extracto alcohólico. Bas­tará con observar la posología indi­cada por el fabricante. Para reactivar la inmunidad son recomendables las curas realizadas 1 de cada 2 semanas y, en caso de problemas inflamatorios importantes, se puede realizar una cura continua de entre 2 a 3 meses. Pero no hay que olvidar que la uña de gato no sirve si no hay también un cambio de hábitos alimentarios. Siempre es aconsejable acudir a un especialista para asegurarse que esa es la planta que le hace falta.

Por precaución, hay que evi­tar la uña de gato en caso de enfermedades autoinmunes, salvo con la poliartritis reumatoide, para la que los estudios demuestran que es beneficiosa. Está contrain­dicada en caso de terapia inmuno-supresora y se desaconseja para las mujeres embarazadas.

FUENTE: Salud AlterNatura / Mayo 2016

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